Dios de ricos
- Dec 2, 2020
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García Luna, el Cienfuegos y los expresidentes, son hijos de dios; AMLO debería perdonarlos
Pechev
1. Si reapareciera dios perdonaría a todos: a los ricos porque trabajando mucho, sin descanso, han acumulado gigantescas propiedades y muy grandes sumas de dinero; a ellos hay que perdonarlos y hacerles homenajes porque tuvieron la gran idea de administrar los miles de millones y guardarlos en paraísos donde los pudieran conservar. A los pobres también se les debe perdonar, dice dios, que no tengan dinero para comer junto a sus hijos porque por mala suerte se han visto obligados a flojear un poco, a no producir en sus empleos, así como por malos consejos se han dedicado a parrandear en las cantinas y en casas de mala nota.
2. Dios no castiga con piedra o con palo, más bien no castiga; sabe que todos los seres humanos son buenos y de ninguna manera acudirían a una maldad contra sus hermanos. Todas las acusaciones de los ingratos diciendo que son explotadores, ladrones, asesinos, que se han extendido contra los empresarios y los gobernantes, bien vistas, son falsas, no deberían ser. Al contrario, hay que buscar la unidad de ricos y pobres reconociendo que es el camino justo y natural en la tierra donde nunca podremos ser iguales porque dios así no hizo: unos mandan y ordenan porque son más inteligentes y otros –los trabajadores- obedecen.
3. En EEUU están muy confundidos –gobernantes y población- porque dios ha estado un poco lejos de sus hogares. Entendieron bien y liberaron al general Cienfuegos, pero nada han hecho por nuestros hermanos El Chapo, García Luna y algunos más que no conocemos. Dios sabe que sólo con pisar tierra mexicana los presos de otros países adquieren su libertad porque sus gobernantes son muy bondadosos, medios ilusos y hasta creyentes. ¿Puede alguien imaginarse un mundo donde no hayan presos, ni protestas, a pesar de que sigan existiendo millonarios que dominan y mandan y un pueblo que lo único que sabe es trabajar y obedecer?
4. Dios sabe que aún existen ovejas descarriadas que terminarán por entender que el mundo es así y no puede cambiar. Dios sabe que unos seguidores de Marx y los anarquistas siguen tercamente hablando de que hay que acabar con las clases explotadoras que dominan en el capitalismo; que afirman que mientras exista la desigualdad económica, política y social, todos los gobiernos y empresarios seguirán dominando. Erradicar, acabar de raíz el capitalismo –dicen marxistas y anarquistas- es tarea obligatoria de la población trabajadora sino quiere seguir pisoteada. Dios está con los ricos, pero un día comprenderá que debe estar con el pueblo.
5. Pareciera que hay dos dioses: el de los ricos y el de los pobres. El de los ricos aconseja y promueve que den muchas limosnas a las iglesias, que estén pendientes en que deben convivir con la jerarquía eclesiástica, apoya las escuelas y los hospitales privados, así como la subordinación de los pobres; así perdonará todo. El dios de los pobres es diferente porque llora junto a ellos sus desgracias –y aunque no puede apoyar de manera abierta sus luchas de contra la explotación- no ha dejado de simpatizar con la teología de la liberación que se extendió en América desde la década de los sesenta reconociendo la existencia de las clases sociales y la lucha de clases. (1/XII/20)
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